30 de noviembre de 2025
DP WORLD TOUR

Jordan Gumberg: “¡Lo hemos hecho, Dios mío, lo hemos hecho!”

El norteameriano protagonizaba una de las historias del torneo y, seguramente, de la temporada al salvar la tarjeta en un último golpe de magia y fortuna en el 18.

Nos estamos acostumbrando a vivir historias dramáticas pero con final feliz en los últimos años del Genesis Championship. Es normal ya que se trata de la última prueba de la temporada regular y, por lo tanto, la última oportunidad para hacer los deberes antes de las vacaciones.

Por lo general, siempre nos fijamos en las historias de la parte alta de la tabla. Es mucho más sencillo engancharse a historias de éxito. Sobre todo, porque suelen tener por protagonistas a jugadores que nos resultan conocidos y con los que es más sencillo empatizar.

No obstante, las historias conmovedoras, siempre suelen suceder en el sótano de la clasificación. Jugadores que llegan con el agua al cuello tras un temporada decepcionante y que necesitan de ese último milagro que les permita salvar el tipo.

Si el año pasado Marco Penge lograba mantener su tarjeta teniendo que hacer birdie para poder pasar el corte en la ronda del viernes, este año han sido cuatro los jugadores que han salvado el tipo en la última parada del tour.

Adam Scott, Yuto Katsuragawa, Tomas Detry, junto a Jordan Gumberg que ha sido el protagonista de una de las historias del día en Corea del Sur.

Llegaba el jugador de Florida a la primera ronda del Genesis Championship en la posición 127 de la Race To Dubai. Doce puestos por debajo del corte para mantener la tarjeta del DP World Tour. Una misión muy complicada pero, desde luego no imposible.

Su torneo ha sido más que correcto ya que ha firmado un resultado total de seis bajo par para situarse en el séptimo puesto empatado. De hecho, es su mejor resultado de la temporada.

Una temporada en la que ha jugado la friolera de treinta y cuatro torneos, siendo el jugador del circuito que más pruebas ha jugado, pero pasando únicamente quince cortes. Un lastre.

Esto ha ido lastrando su clasificación a lo largo de la temporada hasta llegar a ese puesto 127 justo antes del Genesis Championship de esta misma semana.

Gumberg necesitaba hacer décimo cuarto o mejor en el último torneo del año para tener opciones de conservar la tarjeta. Y así, llegaba al que sería su último golpe, en el último hoyo de la última vuelta del último torneo del año.

Y, entonces, pasó esto y se desató la locura (no es para menos):

Habían pasado unos cuantos minutos y Jordan Gumberg comparecía ante los micrófonos del DP World Tour para compartir algunas impresiones sobre lo sucedido. Aún le temblaban las canillas y se le pudo ver visiblemente emocionado.

Jordan Gumberg, vaya forma de terminar tu temporada regular. Empezabas la semana fuera del Top 115, pero ahora parece que podrías conservar la tarjeta. Cuéntanos cómo te sientes en este momento.

La verdad es que me faltan las palabras. Vi la bola aterrizar en el green, rodar cuesta abajo y luego ya no se veía nada… y de repente el público enloqueció. Nosotros también. Ha sido el mejor golpe de mi carrera hasta ahora. No pensaba que tenía que embocarla, solo queríamos conseguir una más, pero claro, que entrara ha sido un plus increíble. Estoy eufórico.

Creo que llevabas 12 pares seguidos hasta ese momento. ¿Qué tan difícil fue mantener la paciencia durante todo el día?

Ha sido durísimo, con la lluvia cayendo, los greenes poniéndose más lentos… y ya de por sí eran muy complicados.

Fue muy frustrante, pero sabíamos que jugar sólido hoy era la clave. Intentamos darnos 18 oportunidades de birdie; por desgracia, durante muchos hoyos no entró ninguna. Pero nos mantuvimos centrados.

Mi caddie hizo un trabajo increíble para mantenerme metido en la vuelta. Me repetía: “Sigue, sigue, no te rindas”. Me estoy emocionando un poco al recordarlo, pero tenía razón.

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Cuando te agachaste al final, detrás del green del 18, ¿en qué pensabas en ese momento?

Solo pensaba: “Dios mío, ¿qué acaba de pasar?”.

Había tanta adrenalina, tanta emoción… Era una sensación muy parecida a la de la escuela de clasificación, cuando llegas a los últimos hoyos y sabes que un solo mal golpe puede arruinarlo todo.

Desde que me desperté esta mañana he tenido esa presión encima, y ahora ha sido como una liberación enorme. Era como decir: “Dios mío, lo hemos hecho. Creo que lo hemos hecho”.

Miré a mi prometida, que estaba arriba en el green, y le pregunté: “¿Estamos bien?”. Y ella me dijo: “Estamos bien”. Y ahí ya fue una descarga total de emociones.

Cuando volvías del green del 18 en el buggy, todo el mundo te aplaudía a ti y a tu caddie, John. ¿Qué sentiste en ese momento?

En este circuito hemos hecho muchos grandes amigos, gente de todo el mundo con la que ahora tenemos una relación increíble. Da pena pensar que podrías no volver el año que viene y no ver esas caras otra vez. Pero esto es una hermandad, de verdad. No solo entre los jugadores, también entre las esposas, las familias… todos se llevan bien. Y saber ahora que voy a poder volver a verlos me hace muy feliz.

Jordan, ha sido un final increíble, posiblemente el mejor de 2025. Enhorabuena y nos vemos muy pronto.

Gracias, de verdad. Lo aprecio muchísimo. Gracias a todos.

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