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The Masters: Un moving day que nos deja como estábamos

Ni Jon ni Sergio consiguen aprovechar la tercera jornada en Augusta National para escalar puestos en la clasificación. Ambos han sumado golpes a su acumulado de ayer aunque han dejado algunos detalles de clase en sus vueltas.

No ha sido el día que esperábamos los aficionados españoles. Bueno, la verdad es que no está siendo el Masters que esperábamos ninguno. Al menos en lo que a los jugadores españoles se refiere.

Salían hoy Jon (+5) y Sergio (+5) a defender pabellón y con el objetivo claro de mejorar su clasificación en el torneo. Para ello, debían hacer una vuelta hoy de cierto lustre. No pudo ser en ninguno de los dos casos y hasta terminan empatados.

Poco antes de las cuatro de la tarde, hacía su salida Jon Rahm y, la verdad, nos puso los colmillos largos muy pronto. 

Birdie al uno, demostrando que el repertorio parecía estar afinado. Muy buena salida desde el tee al centro de la calle, un excelente segundo golpe que deja la bola a cinco metros del hoyo y putt sólido para cerrar el birdie.

Se repitió el guion en el tercer hoyo. Magnífico drive desde el tee de casi 280 metros al que se sumó un approach top y un putt de menos de dos metros. Pintaba bien.

En el cinco, llegó el primer tropiezo. Le seguirían otros tres bogeys más en los hoyos once, catorce (con una jerigonza de padre y muy señor nuestro con excursión a la vegetación de Augusta National incluida) y dieciocho aminorados por un birdie de mérito en el hoyo quince. 

De nuevo, otro hoyo en el que todo el repertorio funcionó. Salidón desde el tee, segundo golpe brillante y la bola a siete metros del hoyo y putteando para eagle. Poco le faltó, pero se tuvo que conformar con el birdie. No obstante, escaso consuelo a estas alturas de la ronda.

De nuevo malas sensaciones y un poco de desesperación. Vuelta de +1 y el cinco sobre par, de nuevo en el acumulado. 

Quizás lo mejor que le pueda pasar a Jon es que este Masters termine cuanto antes y pueda resetear. No cabe duda de que lo necesita. Tres vueltas en Augusta y solo una (viernes) por debajo del par. 

Por su parte, Sergio García vivía la misma suerte que Jon, como hemos comentado al principio. Vuelta de setenta y cuatro golpes (dos sobre el par) y la misma sensación en el de Borriol de poco control sobre lo que le sucede en el campo.

Comenzó Sergio con tres pares seguidos y un bogey en el cuarto. A la cabeza se nos vinieron las declaraciones realizadas por el propio Sergio durante este Masters en las que decía que cuando se pone en el tee sobre la bola, no sabe muy bien lo que va a pasar. 

Tres bogeys (hoyos cuatro, once y doce), un doble bogey doloroso en el hoyo diecisiete. En el lado bueno de la ronda, hay que anotar tres birdies. El primero cayó en el hoyo seis, en el que embocó un putt magnífico.

El segundo, muy poco tiempo después. Hoyo ocho y haciendo gala de que este campo y estos greenes hay que conocerlos bien para poder sacar ventaja cuando la ronda lo necesita.

El tercero y último de la tarde sucedió en el hoyo trece. Gran salida desde el tee a la izquierda de la calle seguido de un hierro sensacional de 203 metros a la mitad izquierda del green. A unos diez metros y medio del hoyo. Opción de eagle.

El primer putt de Sergio se queda a unos veinticinco centímetros del hoyo. Birdie.

Tras finalizar su vuelta, atendía a los medios españoles y dejaba algunas declaraciones.

Valoraba su vuelta diciendo que un poco más de lo mismo de todo el torneo “un poquito de todo, pero, bueno, parecido a lo de los últimos días. Y otra vez lo hemos lo hemos acabado no muy bien. Cuando estás con poca confianza, eso ocurre”.

Reconocía que, hoy, el driver había funcionado algo mejor: “Quizá más fluidez. Sí, a ver, he driveado un poquito bajo la bola, pero sin buenas sensaciones. O sea, no es que me ponga y lo note y diga, ¡perfecto! exactamente como quería. Le he pegado un poquito mejor desde el tee, pero sin ser muy fluido”.

Dado que Jon y Sergio están con el mismo resultado en el acumulado, es muy posible que jueguen juntos en la cuarta y última ronda del Masters. Preguntado al respecto, indicaba que: “Estaría bien. Me va a tener que sufrir dieciocho hoyos, pero bueno, la verdad es que sería bonito jugar con otro campeón de masters, con otro ganador de Masters español, encima, y con Jon, que es que es buen amigo”.

Dejaba, además, una interesante reflexión y un poco de autoanálisis al respecto de sus propias expectativas: “también hay que darse cuenta de que, a lo mejor, mis expectativas son incorrectas, ¿no? Tengo cuarenta y seis años y, a lo mejor, mis expectativas siguen estando como cuando tenía veinticinco o treinta o treinta y cinco. Cuando era mucho mejor jugador de lo que de lo que soy ahora, y  a lo mejor hay que bajar esas expectativas”.

Y, al respecto de esas expectativas añadía: “Cuando miro cuando miro mi carrera, el no haber ganado un Open Británico, la verdad es que me duele bastante. Además, con las oportunidades que he tenido… Pero, bueno, desafortunadamente, no nos sale todo lo que queremos en nuestras vidas. Afortunadamente, creo que he tenido muchas cosas que me han ido bien y empezando con la con la salud

Ya lo dijo días atrás José María Olazábal: “Muchas veces perdemos de vista lo importante que es estar aquí, hacer lo que nos gusta, jugar un grande…

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