DP WORLD TOUR

PGA Championship. Jon Rahm: Con el grand slam español en la mirilla

Pasó Jon Rahm por los micrófonos del PGA Championship. Aquí les dejamos las declaraciones completas en castellano.

Jon Rahm va a jugar su décimo PGA Championship en unas horas. La edición 108.º del segundo Major de la temporada . Este año se juega en Aronimink, Philadelphia y es la gran asignatura pendiente del golf español. En el PGA no nos hemos comido una rosca…

Sergio es el que ha estado más cerca. Perdió en el play-off de desempate con Tiger en 1999 y, en 2008, terminó segundo empatado.

El mejor resultado de Jon se produce en 2018 cuando termina cuarto empatado. El Major que Jon tiene entre las cejas, casi es una obsesión, es el The Open. Pero Jon encuentra motivación en cada torneo que juega. En un Major ni se imaginan…

Ganar este, supondría dos cosas. La primera, completar el grand slam español. Es el Major que nos falta. La segunda, es que le pondría a solamente el The Open de cerrar su grans slam de carrera. Nosotros somos de los que creemos que sucederá.

Comparecía Jon ante los medios acreditados en Aronimink y estas son sus declaraciones íntegras.

¿Cómo te sientes con tu juego de cara al segundo major de la temporada?

Sigo escuchando eso de “tu décimo major aquí y allá”. Aunque todavía me siento bastante joven, al mismo tiempo también me siento viejo.

Cuesta creer que ya haya pasado una década jugando majors. Me siento bien. Obviamente, ha sido un buen año. La semana pasada fue una buena prueba de golf.

Ya sabes, esos campos de Trump suelen ser bastante buenos.

Y con el viento cambiando, aunque los resultados fueron bajos porque los greenes estaban perfectos y muy receptivos, y las calles corrían muchísimo, creo que fue un gran test. No pegué la bola tan bien como quería, pero siempre puedes aprender cosas justo antes de un major.

Así que me siento bastante bien y espero mantener esta buena racha.

Tienes el mejor promedio en pares 3 de cualquiera en los últimos diez años. Me preguntaba si, desde un punto de vista estratégico, haces algo distinto en los pares 3 comparado con un golpe de aproximación de la misma distancia.

No. Sinceramente, me sorprende ser yo, porque normalmente es una actitud de “ve bandera y dale a bandera”. Así que no, no hay nada especial…

Hay algunos hoyos donde, por ejemplo, en el 17 aquí, dependiendo de dónde esté la bandera, quizá tengas que ser un poco más conservador, pero no hago nada distinto de forma consciente.

Es el mismo proceso. Básicamente igual. Lo único bueno de un par 3 es que siempre tienes un buen lie. Y yo diría que con hierros medios y largos soy bastante bueno, así que seguramente eso tenga algo que ver, pero no hay nada diferente respecto a cualquier otro golpe.

Rory decía antes que, en estos campos antiguos, cuando hacen restauraciones y quitan árboles, siente que la estrategia se convierte en “saca el driver en cada hoyo y luego ya veremos”. ¿Qué opinas de esta tendencia en la arquitectura de golf de cortar tantos árboles?

No sé muy bien qué pensar. Llevo años haciendo la broma de que muchos campos dicen: “Hace cien años este campo era así, sin árboles”. Y yo pienso: “Bueno, plantaron esos árboles pensando en que en el futuro formarían parte del juego, y ahora los quitáis todos”.

Entiendo ambos puntos de vista, pero no sé cuál tiene más razón. Creo que mucho tiene que ver con las condiciones del campo. Algunos de estos grandes robles, en invierno, cuando caen las hojas y hay más lluvia o nieve, afectan bastante. Quitar algunos, ayuda al flujo del viento y al estado general del campo.

También creo que la preparación de los campos en los años 30, 40 y 50 no tiene nada que ver con la de ahora, con el césped tan perfecto y el mantenimiento tan meticuloso. El golf ha evolucionado y quizá, por la salud del campo, necesiten quitar árboles.

Ahora bien, en cuanto a jugabilidad, no lo sé, porque nunca jugué este campo con árboles. En 2018 ya se parecía bastante a lo que vemos ahora.

Sí parece que eso permite ser más agresivo desde el tee. Y además hay muchos hoyos largos. El juego ha evolucionado así. Con todos los avances en biomecánica, tecnología de drivers y bolas, hay muchos jugadores que pegan larguísimo y además muy recto.

Y es muy difícil quedarse corto para coger calle y aun así tener las mismas opciones de birdie, porque mientras tú pegas un hierro 5 desde calle, un jugador como Rory sigue siendo peligrosísimo con un wedge desde el rough.

Jon, ningún golfista español ha ganado este torneo todavía. Y si ganas esta semana completarías el Grand Slam español. Sabiendo cuánto valoras la historia del golf, ¿qué significaría eso para ti?

Significaría muchísimo. Y, además, estadísticamente, creo que este ha sido históricamente nuestro peor major. Olazábal y Sergio tuvieron oportunidades en el Open, también en el US Open junto a Seve… pero en el PGA, por alguna razón, no hemos rendido igual.

Me lo recordaron el año pasado. Así que sí, lo tengo presente. Sería increíble completar esa cuarta pata del Grand Slam. Todos los majors son especiales, pero unir mi nombre al de las grandes leyendas españolas sería algo único.

¿Cómo compararías tu nivel actual con el que tenías antes de ganar tus dos majors?

Es difícil compararlo. En el US Open de 2021 pasó todo el lío del COVID, así que fue raro. En 2023 fue diferente: jugué increíble en enero y febrero, pero luego en marzo jugué fatal.

En Bay Hill sobreviví de milagro al corte y el fin de semana fue horrible. Igual en el Match Play. Y curiosamente llegué a Augusta un poco por debajo del radar, aunque había ganado tres veces ese año.

Diría que ahora estoy en un punto intermedio. Muy cómodo en general y jugando buen golf, salvo en el Masters. Pero en 2021 probablemente era el mejor swing que he tenido nunca. En esos tres días del Memorial jugué posiblemente el mejor golf que puedo jugar.

Cuando te fuiste a LIV dijiste que esperabas que eso ayudara a acelerar una fusión con el PGA Tour. Mirando atrás, ¿te sorprende cómo han ido las cosas? ¿Harías algo distinto?

Nunca pensé que yo fuera a ser quien inclinara la balanza. Si ayudaba, genial, pero no tomé la decisión por eso.

Y, además, en mi vida nunca me ha gustado mirar atrás pensando “si hubiera sabido esto, habría hecho tal cosa”. Como golfista, podría hacer eso con quince golpes cada día. Sería una forma muy pesimista de vivir.

Claro que todos pensamos “qué habría pasado si…”, es inevitable. Pero si tomaste una decisión por las razones correctas, no tiene sentido obsesionarse después.

Las circunstancias cambian, como ha pasado con LIV, pero eso es algo posterior a la decisión, no un problema de la decisión en sí.

¿Cómo es ser top 5 o top 10 del mundo durante tantos años?

Es increíble. Solo que me cuesta creer que ya hayan pasado diez años. Quiero ser la mejor versión de mí mismo, y eso me ha llevado a jugar al máximo nivel. Es algo muy especial y espero seguir haciéndolo durante otra década más.

¿Cuánto habláis tú y tu equipo sobre ganar?

Es una pregunta complicada. Una de las primeras cosas que le dije a Adam cuando empezamos a trabajar juntos fue: “Cada decisión que tomemos en el campo es para ganar”.

Si tengo una oportunidad de ganar con cuatro hoyos por jugar, voy a ir a por ella. Me da igual acabar segundo o décimo. Mi trabajo es intentar ganar.

Pero este es un deporte donde el mejor jugador de la historia ganó un 30 % de las veces. Comparado con otros deportes, no es tanto. Así que tienes que encontrar victorias también en otras cosas.

A veces un quinto puesto puede ser una gran semana. Hay pequeños triunfos en cada torneo. En mi mejor momento tuve un porcentaje de victorias cercano al 10 %, y aun así eso me permitió ganar prácticamente cada año de mi carrera salvo uno.

Pero entre medias hubo muchos torneos que considero “victorias” por ciertas cosas que hice bien.

¿Cómo mides si estás mejorando como jugador?

A veces, simplemente lo sientes. Hay cosas que notas que están mejorando, aunque no se reflejen inmediatamente en el resultado.

El año pasado, por ejemplo, fui muy consistente, me puse en posición de ganar muchas veces, pero también cometí errores estratégicos o de proceso que me costaron torneos.

Y a veces basta un solo error en toda la semana para no ganar.

También tuve dos derrotas en playoff: en una la bola pegó en la bandera y en otra hice un buen putt que simplemente leí mal. Hay cosas fuera de tu control.

El año pasado fue más bien un año de crecimiento, y no solo golfístico. Y creo que eso ya se ha visto este año con dos victorias y varias opciones más de ganar.

¿Qué aprendiste de irte a LIV?

Eso me lo guardo para mí.

El año pasado en Quail Hollow dijiste que fue lo más divertido que habías tenido en un campo en mucho tiempo. ¿Por qué?

Porque por fin me sentí realmente cómodo con partes de mi juego en las que llevaba trabajando desde 2023.

Y también porque, siendo jugador de LIV, escuchamos muchas cosas en artículos, redes sociales y comentarios. Entiendo por qué se dicen, pero hay que convivir con ello.

Y aquel domingo, jugando contra Scottie con el liderato en juego, sentir el apoyo y el cariño del público fue increíble.

Cuando metí el birdie del 11 y pegué esos golpes en el 12 y 13, el apoyo de la gente fue lo que hizo todo tan divertido.

Me hizo darme cuenta de que la realidad muchas veces es muy distinta de la imagen que se crea en algunos medios o redes.

Dijiste que llegaste “por debajo del radar” al Masters que ganaste, aunque habías ganado tres veces ese año.

Sí, porque en marzo jugué realmente mal. Así que en Augusta nadie hablaba de mis victorias, solo de lo mal que había jugado las semanas anteriores.

Fue curioso sentir que, pese al gran año que llevaba, nadie esperaba gran cosa de mí esa semana.

¿Y cómo te ves ahora mismo respecto al ranking mundial?

No necesito un ranking para saber dónde estoy. Pero sí diré que siento que estoy jugando mejor de lo que refleja mi ranking actual.

No voy a decir un número concreto porque no quiero faltar al respeto a nadie que esté jugando un golf increíble, pero sí, siento que debería estar más arriba.

Con todo el ruido alrededor del futuro de LIV, ¿cómo haces para que no te distraiga antes de un torneo grande?

Es algo con lo que hemos tenido que convivir, especialmente en México y la semana pasada. Pero está fuera de mi control.

Y entre los pocos talentos que tengo en esta vida, arreglar negocios no es uno de ellos. Probablemente, sería pésimo en eso.

Mi trabajo es jugar al golf, y por suerte se me da bastante bien. Así que eso es lo único en lo que me centro.

Confío en la gente que lleva LIV y en que encontrarán una buena solución. Hasta que nos expliquen cuál es el plan, no tiene sentido gastar energía en ello.

Pero a los golfistas les gusta tener el control de todo. ¿No te incomoda?

Hablaré por mí. Es curioso que en un deporte donde buscamos tanto control, en realidad tengamos tan poco.

Porque una vez golpeas la bola, ya está. Solo controlas lo que piensas y sientes antes del golpe.

Y aun sabiendo que muchas veces es culpa nuestra, ¡cuánto tendemos a buscar excusas!… Es una ironía divertida del golf. Sí, quieres tener el control. Pero yo controlo mi juego, no todo lo demás.

Artículos relacionados

Adam Hayes, el pilar que sostiene a un jugador legendario

MTDG News

Jorge Campillo alucina con Yas Links: “No he visto un campo así en mi vida”

MTDG News

The Masters: Campana y se acabó para Jon pero con mejoría

MTDG News