Pasaba por sala de prensa, antes del arranque del Estrella Damm Catalunya Championship, uno de los españoles con un futuro más prometedor. Además, está de enhorabuena ya que acaba de conocer que jugará el PGA Championship la semana próxima.
No ha comenzado nada mal la semana para Ángel Ayora. Por lo pronto ha sabido que jugará su primer major la semana próxima. Será el PGA Championship.
Como es normal, Ángel está exultante. Pero ni mucho menos pierde la cabeza. Pese a su juventud, es un tipo tremendamente aterrizado y esto le está ayudando a dar los pasos adecuados en su progreso como jugador de golf profesional.
“Sabía que existía la posibilidad de jugar el PGA Championship y cuando recibí la noticia fue algo increíble. Me enteré nada más despertarme, no estaba muy activo, pero fue una sensación espectacular. Tengo muchísimas ganas de estar allí, de competir con los mejores jugadores del mundo, de ver qué hacen, cómo juegan y cómo afrontan el torneo”.
“El PGA Championship voy a intentar tomármelo como un torneo más. Sé que es un Major y que estarán los mejores jugadores del mundo, pero mi preparación será la misma: estudiar el campo y jugar. Luego seguramente el jueves no será exactamente igual que jugar un torneo normal, pero quiero afrontarlo con naturalidad”.
Pero, como se podrán imaginar, una cosa es ser un tipo aterrizado y otra bien distinta es no permitirse a uno mismo disfrutar y soñar. Puestos a elegir compañeros de partidas para la semana de major, Ayora lo tiene clarísimo:
“Si tuviera que elegir a un jugador con el que compartir partido la semana que viene diría Rory. Y si son dos, Rory y Scheffler. Tengo muchas ganas de verlos en directo, incluso simplemente en el campo de prácticas. En vídeo parece imposible que la bola salga tan bien como les sale a ellos. Quiero ver cómo juegan, cómo piensan y qué estrategia siguen, aprender”.

Ojalá los dioses del golf le permitan cumplir este pequeño capricho.
Por lo pronto, Ángel tiene muy claro que esta semana hay torneo y que el recorrido Rosa del Real Club de Golf del Prat pude ser una buena piedra de toque de cara a la semana que viene: “Este campo puede servirme de preparación, aquí las condiciones son muy exigentes. Los greenes están muy rápidos, la bola rueda muchísimo. Es verdad que aquí quizá no pegue tantos drivers como la próxima semana, pero sí veo ciertas similitudes.
En este campo hay que hacerlo todo muy bien. Desde el tee hay hoyos muy estrechos y si el drive o la madera no son tu punto fuerte vas a sufrir. Pero no acaba ahí. Los greenes son pequeños con muchas plataformas y escapatorias alrededor. Patear no es sencillo, son greenes rápidos y con mucha caída. Es un campo muy completo y muy exigente”.
Por supuesto, en una semana en la que se rendirá homenaje a Seve en el aniversario de su fallecimiento, Ángel tuvo unas palabras para el genio de Pedreña: “Seve es increíble, es la palabra que mejor lo define. Terminar de jugar y ver su imagen te hace sentir, de alguna manera, parte de la historia. Así lo siento yo. Y poder llevar su logo aquí esta semana es algo muy especial”. Y es que, Ángel viste la ropa de la marca Seve por lo que siempre lleva al cántabro muy cerca del corazón. Literalmente.
Veintiún años tiene el malagueño y una claridad de ideas que ya Ustedes mismos se hacen a la idea. Por supuesto, también tiene claros sus objetivos a medio y largo plazo y, además, habla de ellos con total naturalidad: “Si tuviera que priorizar entre jugar la Ryder, ganar mi primer torneo o ir al PGA Tour, elegiría la Ryder, aunque casi las tres van de la mano. Jugar la Ryder de 2031 es un objetivo. No me importaría quedarme aquí en el DP World Tour sabiendo que voy a jugar esa Ryder Cup. Lo firmo ahora mismo”.
Para terminar, Ángel brindó un buen reconocimiento a su equipo. El Golf de élite no es un deporte individual. Detrás del deportista hay una serie de personas que son clave en el rendimiento y la consistencia en los resultados. Ayora lo tiene claro y dijo que:
“Tengo un gran equipo con Juan Ochoa, Javier Ballesteros y la reciente incorporación de Juan Carlos Ferrero. La verdad es que no están muy separadas las funciones. Todos entienden perfectamente cuál es el papel de cada uno y todos opinan sobre cualquier aspecto. Yo confío muchísimo en ellos y sé que todo lo que hacen es para ayudarme a mejorar. Sinceramente, creo que no podría tener mejor equipo ahora mismo. Así que, si algo sale mal, probablemente la culpa sea mía”.
