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PGA Championship. Jon Rahm nos obliga a soñar en grande

Gran moving day para Jon Rahm que llegó a liderar la prueba a su llegada a casa club. Empatado pero líder. El domingo peleará por la gloria de su tercer major y el primer PGA Championship para el golf español. Cerraría nuestro Grand Slam.

¡Cómo nos lo pasamos ayer delante de la televisión! ¡Qué jornada de golf vivimos ayer!

Y no solo porque a Jon y a David Puig les fue bien, en diferentes escalas, pero bien a ambos. LO disfrutamos porque digan lo que digan algunos, a nosotros nos gustan los campos de golf que llevan al límite a estos cracks del golf.

Para jugar campos sencillos ya estamos nosotros con nuestro swing escombro y nuestro hándicap de doble dígito con una clara necesidad de Ozempic o similar.

Lo bonito de los Majors es que son muy difíciles de ganar y, eso precisamente, es lo que los hace legendarios y tan atractivos. Por eso se llenan de público. Por eso las TVs pagan grandes sumas por emitirlos. Por eso Usted y nosotros soñamos con ir a ver uno algún día. Porque son la quintaesencia de un deporte exageradamente complicado en el modo fácil.

Una vez concluida la homilía de Domingo, les contamos (siempre a nuestra manera) lo que pasó ayer.

A Jon Rahm le fue bien. Muy bien. De hecho, lideró la prueba durante diferentes ratos en los que se fue alternando con Rai, con McNealy o con Aberg.

Al igual que en la jornada previa, los primeros nueve, para enmarcar. Tres birdies y ningún error.

Empezaba la vuelta “a pedir de boca” porque, la primera alegría, llegaba pronto. En el primer hoyo del día, Jon nos dejaba claro que iba a hacer del nombre del “moving day” una realidad. Empezar restando en un campo como este, siempre es una dosis de “paz mental” importante.

Tres hoyos más de relativa tranquilidad en forma de pares y nuevo sartenazo encima de la mesa. Otro buen birdie en el hoyo cinco (que rima con campana) para que el resto del field fuese viendo que El León estaba por la labor de sacar los colmillos a pasear.

En este momento, Jon se ponía a un solo golpe del líder. Y, lo que es más importante, Jon estaba dando sensación de que su juego era ordenado y que él estaba tranquilo.

Correcto desde el tee, pero dejándose buenas oportunidades de birdie en los greenes. No eran golpes dados, ni mucho menos, pero sí eran oportunidades de birdie o de asegurar pares en su defecto.

Tres pares más tarde, llegaba Jon Rahm al hoyo nueve. El par cinco más largo del campo con una distancia total de más de seiscientas yardas…

El drive de Jon se hizo nada menos que trescientas sesenta y ocho yardas (336,5 metros). Doscientas treinta y nueve (218 metros) aún para el hoyo.

Su segundo golpe es de doscientas treinta y una yardas (211 metros) y dejó la bola a diez metros escasos del hoyo. Dos putts y birdie.

En este momento, Jon Rahm era co-líder de la prueba y la tensión se nos puso por las nubes.

Primeros nueve hoyos concluidos y restando tres golpes al total acumulado en el torneo. Asomando la pata por debajo de la puerta del líder y, sobre todo, con una sensación de orden y solidez en el juego que invitaba a soñar. ¡Como para irse a la cama!

No obstante, el campo ayer tuvo un aliado importante. El viento empezó a soplar y, junto con las posiciones de bandera, fue el mejor aliado de Aronimink ayer.

Los segundos nueve, en la jornada de viernes, desplumaron a Ángel Ayora y le dieron buenos zarpazos al propio Jon así que era de esperar que, en la jornada de ayer y con la ayuda del viento, se cobrasen su peaje y así fue.

No obstante, bastante mejor de lo que podríamos esperar.

Jon consiguió salir de los nueve segundos con un parcial de par. Dos errores en los hoyos once y dieciocho que pudo compensar con dos buenos birdies en os hoyos catorce y dieciséis. Precisamente, tras el birdie del dieciséis, Jon recuperaba el liderato del torneo otra vez.

La pena fue el bogey del dieciocho. Debió se par y, con un poco de pericia con el putter, hasta birdie. Jon cometió un tripateo difícilmente explicable que le costó no terminar su vuelta como líder en solitario en casa club. Una verdadera lástima.

Finalmente, con sus sesenta y siete golpes en la jornada, Jon ha dormido a dos golpes del líder, Alex Smalley (-6). Jugará en la penúltima partida, con salida a las 20:25 junto al canadiense Nick Taylor.

Al término de su ronda, Jon atendía a los medios y estas fueron sus declaraciones.

¿Qué te parece cómo se ha desarrollado todo y cómo ves tu posición ahora mismo?

La verdad es que no he tenido mucho tiempo para mirar toda la tabla.

Sí, o sea, no me sorprende demasiado, ¿no?

Es un campo extremadamente difícil. Hoy, probablemente, ha sido la configuración más “fácil” de los tres días, pero aun así, con el viento como estaba y los greenes secándose, había que jugar un golf muy bueno para tener opciones ahí fuera.

Así que no me sorprende que el campo se haya hecho más complicado por la tarde, especialmente para los últimos grupos.

En cuanto a mí, ha sido una ronda fantástica y estoy encantado de estar bien colocado para mañana.

Cuando veías esta mañana las vueltas bajas que se estaban haciendo, ¿qué tan importante era encontrar el equilibrio entre intentar hacer una buena ronda sin pasarte de agresivo?

Estaba viendo la retransmisión esta mañana y sí había algo de viento, pero no exagerado. Además, había más humedad en los greenes, así que era un poco más fácil coger calles y greenes. Era lógico que la gente saliera y firmara buenos resultados.

Pero, desde los primeros hoyos, ya vimos que, con los botes que estaba dando la bola, sí, había oportunidades para hacer birdies, pero había que ir con muchísimo cuidado con las banderas y con lo fácil que era cometer errores. Este campo te obliga a pensar muchísimo y a decidir dónde quieres dejar la bola en el green para darte la mejor oportunidad. Y, aunque veas birdies por delante en la clasificación, igualmente tienes que pegar golpes increíbles para tener opciones.

Jon, has hablado de lo rápido que puedes meterte en problemas aquí. Mentalmente, ¿cómo se lleva eso durante toda la semana? Especialmente en un día como hoy, donde parece que sí hay oportunidades, pero también mucho peligro.

Hay oportunidades, sí, pero por ejemplo el hoyo 5, que hoy estaba “más fácil”, lo estabas jugando desde unas 150 yardas con un viento de frente de unos 40 km/h. Y si te quedabas corto, estabas muerto. Así que tampoco era tan fácil.

Los mayores cambios han sido, por ejemplo, el hoyo 6 con la posición de bandera. Las dos ubicaciones anteriores eran dificilísimas y hoy era bastante más accesible en un hoyo que jugaba viento a favor. El 6, el 9 y el 16 con viento a favor, y sobre todo el 13, que hoy era alcanzable desde el tee. Esos tres o cuatro hoyos marcan mucha diferencia.

Creo que, ahí, sí puedes ser algo agresivo, pero el resto del tiempo vas prácticamente golpe a golpe. Si coges calle, perfecto. Luego tienes que encontrar la zona correcta del green para darte la mejor oportunidad y seguir adelante. Es una batalla constante ahí fuera.

Puedes hacerlo bien, pero hay muchísimos hoyos donde si la dejas a seis metros y haces dos putts para par, te vas feliz, porque así de difícil está esto.

Después de la primera ronda estabas el 122º en estadísticas de putting. En las dos últimas vueltas mucho mejor. ¿Qué has aprendido sobre estos greenes después de 54 hoyos?

Que son durísimos.

La mejor forma de describirlo es que hay muy pocos campos de major donde, estando en el centro del green, te cueste tanto hacer dos putts como aquí.

Normalmente, el centro del green es una zona segura, pero esta semana tienes que pensar muy bien dónde quieres dejar la bola porque, con las caídas que tienen estos greenes, el centro no siempre es la mejor opción.

Creo que parte del cambio en las estadísticas viene de eso: de dejarme putts mejores. No sentí que pateara mal el primer día; simplemente no entraban. Estos dos últimos días han caído algunos más, pero siguen siendo greenes muy complicados.

Hay muchísimos putts de 5 o 6 metros con caídas enormes y además con desniveles, subidas y bajadas. No es fácil darte oportunidades claras ni meter esos putts.

Si ganas esto, sería un gran impulso para LIV Golf. ¿Qué significaría para ti lograrlo por todos tus compañeros?

Sinceramente, esta semana estoy pensando más en mí mismo.

No voy a cargar con cosas que están fuera de mi control cuando mañana tengo que competir.

Si lo consigo y mañana vuelvo a estar aquí sentado, entonces me puedes volver a hacer esa pregunta y te responderé. Pero también significaría mucho para España, por el Grand Slam y porque este es el único Major que le falta a un español. Hay muchas cosas que significarían muchísimo, pero ahora mismo intento no pensar demasiado en ello.

Espero seguir haciendo lo que he hecho esta semana, especialmente hoy, y tener mañana la oportunidad de responder a eso.

Salvo quizá una vuelta en el Masters este año, prácticamente has estado arriba en todos los torneos que has jugado. ¿Crees que este es tu mejor nivel desde que ganaste el Masters en 2023?

A veces, es complicado separar cómo sientes que estás pegando a la bola de lo bien que realmente estás puntuando. A principios de 2023 hice resultados increíbles, aunque quizá las sensaciones no eran tan buenas como me hubiera gustado.

Esta semana, sí siento que estoy jugando realmente bien. Y este año, en algunos momentos, incluso mejor que en 2023. Pero una cosa es cómo sientes tu juego y otra muy distinta convertirlo en resultados.

A nivel de sensaciones, estoy muy arriba. El único año que diría que me sentí mejor fue 2021 y ese año solo gané el US Open, pero si miras el conjunto del año, probablemente el mejor swing y el mejor juego que he tenido fue en 2021. Y este año también me estoy sintiendo muy bien en ese sentido.

Parece que las puntuaciones han sorprendido a algunos jugadores y a mucha gente fuera daba por hecho que se iba a jugar muy bajo. ¿A ti te gusta que esté así de difícil?

Me gustaría saber quién fue el que dijo lo de 20 bajo par, la verdad.

Cuando escuchaba a la gente hablar de eso, llegué a cuestionarme si sabía leer un campo de golf, porque viendo los greenes, las posibles posiciones de bandera y el viento, jamás pensé en algo así. De hecho, me preocupé. Pensé: “Si alguien hace 20 bajo par aquí, va a romper récords históricos”.

Creo que también pasa porque las calles parecen amplias sobre el papel, pero no juegan tan anchas como realmente son. Hoyos como el 7, el 10 o el 15 tienen tanta pendiente que necesitas pegar golpes súper precisos para mantener la bola en calle.

Y luego puedes añadir el 2, el 4, el 12, el 16… Con las pendientes y el viento acompañando esas pendientes, el campo juega muchísimo más difícil de lo que la gente imaginaba.

Y hay que darle crédito a la PGA por la preparación del campo. Han encontrado posiciones de bandera increíblemente difíciles.

Cuando practicamos solemos poner discos donde creemos que podrían ir las banderas, y hubo varias donde le dije a Adam: “Ni de broma van a ponerla ahí”. Pues sí la pusieron.

Han conseguido mantener a todos muy juntos en la clasificación. Y aunque sea durísimo, cuando juegas bien también es divertido.

Probablemente por eso la clasificación está tan apretada y mañana va a ser un domingo espectacular. En ese sentido, como espectáculo, han hecho un trabajo increíble.

David Puig

El jugador de los Fireballs tuvo un día algo más complicado que el anterior. Compartió partida con Scottie Scheffler que no tuvo su mejor día. Por cierto, hubiera sido interesante poder ver algún golpe más de David Puig y alguno menos de Scheffler en la retransmisión. Cosas de los americanos…

Su vuelta fue un poco montaña rusa aunque supo agarrarse al campo con uñas y dientes y pudo firmar un resultado mejor del que, en un pincipio, apuntaba.

Los comienzos fueron complicados con dos bogeys seguidos en los hoyos dos y tres. David no vio algo de alegría hasta el hoyo cinco. Dos birdies seguidos y otro en el noveno de la tarde le permitieron terminar los primeros nueve en negativo.

David supo remontar los dos golpes que recibió al principio de la vuelta y pudo terminar restando en el neto. Un ejercicio de supervivencia y de buen juego.

Los segundos nueve, que han sido durísimos durante todo el torneo, se le complicaron. Cuatro bogeys entre los hoyos diez y quince fueron un lastre demasiado pesado. O eso parecía.

El eagle que consigue en el hoyo dieciséis es un escándalo. Salida desde el tee de trescientos catorce metros que reposa en la mitad izquierda de la calle. Desde ahí, hierrazo de ciento ochenta y nueve metros al centro de green.

Siete metros de putt embocó Puig para llevarse el eagle. Un hoyo jugado “por el libro” con recompensa merecida en forma de dos golpes menos en el acumulado.

Terminó con vuelta de uno sobre par lo que le obligó a sumar un golpe en el acumulado. Cerró el día en menos uno y puesto vigésimo tercero empatado. El Top Ten está a dos golpes.

Puede consultar la clasificación del torneo en este enlace: https://www.pgachampionship.com/leaderboard

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