Vueltón de cuatro golpes bajo par del malagueño en el Club de Campo para demostrar que viene con la intención de hacer un buen resultado y, por qué no, levantar el trofeo el domingo. Nunca se ganó un torneo un jueves pero sí se han perdido muchos.
Disculpen, por favor, el chascarrillo barato aprovechando las novedades electorales que se ciernen sobre nosotros en apenas dos meses. Quizás nos hemos dejado llevar un poco de más por la gracieta.
En cualquier caso, el mensaje es claro. Ángel Ayora ha dado hoy un paso al frente muy importante de cara a atraer miradas. No ha venido de paseo ni a lucir swing al Open de España. Viene a ganarlo.
Ángel ha jugado muy bien hoy al golf. Salía por el diez acompañado de Ludvig Aberg y Tyrrell Hatton. Dos campeones de la Ryder y miembros de la troupe de Donald. Troupe a la que Ángel quiere (y debe) unirse para la siguiente Ryder Cup. Por juego y proyección, tiene todo el sentido del mundo. De hecho, ya ha sido invitado a unas jornadas de preparación en Adare Manor.
No es que se haya arrugado ante semejante compañía, no. Es que les ha dado un meneo importante. A Hatton, que no ha tenido su día, le ha metido nueve golpes. A Ludvig Aberg, cuatro. Que tome nota Luke Donald, que seguro lo ha hecho.
La vuelta ha empezado remolona. Bogey en el primero de la mañana seguido de tres pares consecutivos. Incomodidad en el gesto y constantes conversaciones con su caddie (¡qué acierto de fichaje!) Adolfo Juan Luna. El premio no tardó en llegar.
En el hoyo catorce, Ayora firma un Eagle que tiene un efecto de punto de inflexión en la vuelta. Así nos lo reconocía al terminar la vuelta. De hecho, nos decía que los eagles han sido su momento del día y, de entre los dos que ha firmado, se quedaba con el del hoyo catorce.

En el hoyo siguiente, nueva golosina en forma de birdie. Dos bajo par en seis hoyos. Los cinco hoyos siguientes transcurrieron en medio de la tranquilidad que los pares aportan a una ronda. No se resta, pero tampoco se engorda el casillero.
Aquí, y hasta el final, la vuelta de Ángel entra en una especie de montaña rusa. Bogeys en los hoyos tres y cinco con un eagle sanador en el cuatro. Justo en el medio de estos dos sustos. Par al seis y dos birdies en el siete y el ocho. Cuatro bajo par en el acumulado tras un par en el nueve para cerrar el día. Ni tan mal.
Mucho se ha hablado en los días previos que se preveían resultados bajos. Que si los grenes están blandos, que si ha llovido mucho, que si el año pasado se ganó con quince bajo par…Lo cierto y verdad es que no se están viendo resultados escandalosos. De hecho, sorprendía que, al momento de terminar Ayora y Chacarra sus vueltas, el resultado más bajo era de cinco golpes bajo par.
La sensación, al menos en el turno de mañana, ha sido que el Club de Campo ha aguantado el tirón a las mil maravillas. Es de esperar que, con sol y viento, se complique un poquito más. Veremos.
Pero volvamos a Ayora. Desde hace unas semanas, incorporó a su equipo a un nuevo caddie. Adolfo Juan Luna es quien le acompaña y guía en el campo. Sin duda alguna, se trata de una contratación que se está convirtiendo en todo un acierto. Los resultados y el juego lo avalan pero, si hay algo en lo que se nota la mejoría, es en la toma de decisiones en el campo. Adolfo Luna tiene la mano y la experiencia que un jugador como Ángel necesita. Pinta bien. Muy bien.
Al terminar su vuelta, como siempre, Ángel tuvo tiempo para los medios acreditados. Estas fueron las declaraciones que Ángel Ayora os dejó tras terminar su ronda
Dos eagles a la vuelta. No sé si recuerdas la última vez que los hiciste.
No recuerdo la última vez, pero sí estoy muy contento, la verdad. Sobre todo por el resultado, pero también porque he visto que he vuelto a pegarle un poco desde el tee, como solía hacerlo. Estuve sufriendo un poco las últimas semanas, sobre todo con el drive. Pero bien, contento. Ha habido un par de tripateos que van a fastidiar un poco la vuelta, pero, aun así, el tono ha sido bueno.
¿Cómo es jugar con dos superestrellas como Hatton y Åberg y, además, sacarles tantos golpes?
Hatton no ha tenido muy buen día hoy, pero sí, es un placer, la verdad. Poder estar con ellos en la partida te motiva. Tienen un aura. Les ves colocados a la bola y saben lo que han hecho y lo que hacen, y eso te inspira. Piensas: «Joder, hay que apretar».
Desde el tee, ¿es un poco el termómetro para que tú te encuentres cómodo durante la vuelta, el encontrarte bien desde el tee?
Sí, sí. Es verdad que hoy he mejorado un poco con el putt, a pesar de los tripateos, pero sé que si desde el tee estoy bien, la vuelta va a ser relativamente buena. Ya dependerá, obviamente, de otras cosas, pero es bastante importante. Estar en posición, sobre todo en este campo, porque a la que vas fallando calles hay muchos árboles en juego, el rough está muy alto y te dificulta mucho poder dejarte oportunidades.
¿Dónde te ves el domingo, Ángel?
Bueno, me veo en Madrid después del torneo. Pero, bueno, ojalá pueda estar arriba en la clasificación. Ya el año pasado salí en los últimos grupos y la sensación de tener al público y a mucha gente de mi alrededor apoyando es única. Solamente se siente en este torneo.
Ángel, ¿a ti también te sorprende ver relativamente tan pocos resultados por debajo del par, incluso al menos uno rondando el top 10? No sé si a ti también te sorprende, porque a muchos nos ha sorprendido un poco.
Sí. No he visto los resultados, pero con lo que me has dicho, sí. Es que, como digo, te mentiría si te dijera que no ha sido fácil. Yo he cogido muchas calles y eso me ayuda bastante, porque ya te digo que cuando estás en el rough se te puede quedar la bola muy mal. Está muy alto y muy húmedo y complica muchísimo, sobre todo los pares 5.
En mi caso, que pego un poco más, si estoy en calle ayuda mucho: tirar al green y hacer dos putts. Si fallas calle, lo tienes muy jodido.
Y también los greenes. Como están blandos, los últimos grupos lo van a pasar regular, porque las pisadas al final se notan y afectan mucho. Pero va a ser igual para todo el mundo, así que habrá que tener paciencia y saber que habrá putts que se irán por las huellas.
Ángel, hoy has jugado muy bien al golf, además de los eagles y los birdies. ¿Con qué momento de la vuelta te quedas de cara al fin de semana?
Me quedo con los eagles. Te mentiría si te dijera que no, pero sobre todo con cómo le he pegado desde el tee, la verdad. Intentar mantener ese orden hasta el domingo y, si el drive se mantiene en su sitio, seguramente esté arriba.
¿Y de los eagles con cuál te quedas?
Me voy a quedar con el del 14. Porque iba a sobrepar y la verdad es que ha sido un punto de inflexión bastante grande en la vuelta. Tuve que tomar una decisión desde el rough, que no era fácil, porque la bola estaba un poco hundida y tenía metros para pegar un hierro 7. Pero decidí pegar el 8 porque, en el rough, cuantos más grados tenga el palo, más fácil sale la bola, entre comillas.
Decidí pegarla fuerte y sabía que no iba a llegar al green, aunque me quedé muy cerca. Sabía que la bola iba a salir mejor. Con el 7 podía haber salido bien o no y podía haberla dejado bastante corta. Luego el chip fue muy bueno, así que te diría que sí, que me quedo con ese.

Ángel, ¿qué opinión te merece la noticia de que Jon Rahm va a jugar en el LIV Golf el año que viene? ¿Y te refuerza a ti en la decisión que tomaste en su día, con todo lo que está pasando?
Mi decisión la tomé porque sentí que era lo que debía hacer, la verdad. Así que no me arrepiento de nada. Estoy contento de donde estoy.
Y si lo de Rahm se confirma, para nosotros mejor, porque vamos a jugar en nuestro circuito y un jugador como él, la verdad, que esté en el field de un torneo hará que el público lo sepa y venga muchísima más gente, ya no aquí en España, obviamente, sino en Francia, Inglaterra, donde sea. Se notará su presencia.
Lo ideal para el mundo del golf y para el aficionado es que todos los golfistas vuelvan a competir juntos. Eso lo sabéis vosotros y entiendo también los que dejan el LIV.
Sí, eso sería lo soñado para el público. Para mí, bueno, cuantas menos competencias, un poco mejor. Pero, viéndolo desde fuera, si todos los jugadores pueden jugar unidos, sería lo mejor, vamos.
Ayer jugaste 18 hoyos en el Pro-Am con Ferrero. ¿Algún consejo especial para esta semana, por el motivo del público, España, estar un poco diferente?
Al final nosotros nos lo tomamos como un torneo más. Es verdad que luego no es tan fácil, no suena tan fácil, pero hay que verlo como un torneo más: 18 hoyos más, cuatro rondas de golf y afrontarlo como es. Con su turismo y sabiendo que el público está contigo y te apoya ahí.
Ángel, estando en -4 después del primer día, ¿te marcas un resultado viendo que el tiempo no va a cambiar y que más o menos puedes seguir toda la misma tónica, o no?
No, la verdad es que no. No suelo marcarme resultados. Sí que te podría estimar un resultado ganador, pero, viendo cómo está el campo y los resultados que se hacen, la verdad es que no te sabría decir. Porque es verdad que si coges calles puedes hacer menos, pero a la mínima que no, vas a sufrir.
Si puedes estimarlo, pues estímalo.
Te voy a decir 14-15 bajo par.
